Hacia el Vertedero Cero

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Photo by Darren Whiteside/Reuters

En este post Christian Manrique subraya cuál debe ser la tendencia global para preservar el planeta. Un cambio de paradigma se impone. El avance hacia la eliminación de los vertederos resulta determinante. Un ejemplo es la directiva europea en materia de residuos. La transformación sólo se alcanzará con la implicación de las principales instituciones y legisladores.  

“Todas las mañanas me levanto temprano para escarbar entre las montañas de basura cercana y encontrar algo que ofrecerles a mis hijos para comer. Lo hago antes de pasarme el día por allí cerca en busca de cosas para vender. A veces es difícil. En otras ocasiones envío a alguno de mis pequeños a buscar los cocos que la gente ha lanzado al río como ofrenda. Las aguas están contaminadas, pero necesitan ingerir alimentos. La gente me pregunta que por qué vivo allí si huele tan mal. Yo les contesto que no me gusta, pero es mi trabajo. Muchos ríen, yo no. Una tarde al volver a nuestra cabaña hecha de plásticos y cartones mi vida cambió para siempre. Se produjo un movimiento de residuos. Mis cinco hijos murieron aplastados por una montaña de dos toneladas de basura”.

Puede parecer el inicio de una historia, pero no lo es. Se trata, tal y como indica Chrisitan Manrique, de la realidad que afrontan miles de personas en los asentamientos vertedero de Koshe o Reppi cercanos a Addis Abbeba, Etiopía; de la Chureca en Managua, Nicargua; de Yakarta, Indonesia; o el Gramacho en las afueras de Río de Janeiro, Brasil. Podemos pensar que eso no nos va a pasar nunca, que eso sólo ocurre en las películas o en países en vías de desarrollo. Sin embargo, en el mundo, según datos de Naciones Unidas, en el año 2010 se generaban al día casi cuatro millones de toneladas de basura diarias; en el 2025 se llegará a los seis millones; y en el 2100 se aproximará a los doce millones de toneladas diarias de residuos.

Aunque los datos son abrumadores, resulta improbable que de forma generalizada los asentamientos vertedero se expandan por el mundo. Sin embargo, ilustran una realidad ante la que hay que, según Christian Manrique, se deben tomar decisiones de forma inmediata. Permite, además, señalar lo que ocurre en la Unión Europea. Una tercera parte de los residuos municipales se depositan en vertederos. Sólo se recicla un porcentaje mínimo del total. La tasa media de reciclaje en Europa es del 44 por ciento; y en España, del 31 por ciento, según el último informe de la Comisión Europea en 2014.

Nueva directiva UE

En este sentido, para Christian Manrique, el avance por parte de la UE para legislar supone un buen ejemplo de determinación. El 18 de diciembre del 2017, el Consejo y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo provisional sobre el Paquete Legislativo de la Economía Circular (PEC); es decir, las directivas de la UE en materia de residuos. Se espera que en abril del presente año el pleno del Parlamento Europeo apruebe el texto.

Las propuestas legislativas sobre los residuos acordadas establecen objetivos obligatorios de reducción y normas actualizadas para reducir la generación de residuos, garantizar un mejor control de su gestión, fomentar la reutilización de los productos y mejorar el reciclado en todos los países de la UE. Por un lado, se establece la obligatoriedad del reciclado de residuos urbanos en un 55 por ciento en 2025; en un 60 por ciento en 2030; y en un 65 por ciento en 2035.

En 2035, como máximo, sólo un 10 por ciento de los residuos podrán depositarse en vertederos.

Christian Manrique especifica que estos nuevos objetivos y normas fomentarán una economía más circular. Asimismo, impulsarán el crecimiento y el empleo, protegerán el medio ambiente, apoyarán la sostenibilidad y mejorarán la salud y el bienestar de las personas. Por supuesto, están bajo el paraguas de los acuerdos alcanzados en Naciones Unidas y en convergencia con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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