RESILIENCE AND DISASTER RISK Christian Manrique

In this video I show that due to natural disasters, such as floods, cyclons, typhoons, earthquakes, tsunamis and windstorms, among others, between 2005 and 2015 over 2 billion people were affected and material losts rised up to 1,3 trillion dollars.

Some engineering solutions and planning can take care of disaster relief.

HURACÁN PATRICIA Christian Manrique

En este post explico las condiciones meteorológicas que han provocado el huracán Patricia y expongo cómo se pueden planificar cinco medidas imprescindibles para paliar las consecuencias de un fenómeno de estas características.  

Cuando las señales de alarma anunciaron la llegada del huracán Patricia a la costa occidental de México, muchos tenían en mente las devastadoras consecuencias del tifón “Haiyán” en Filipinas, que acabó con la vida de más de 6.300 personas. De hecho, esta comparación entre Patricia y Haiyán fue establecida por la ONU, atendiendo a criterios de magnitud y riesgo de catástrofe.

El temor ante un huracán de magnitudes históricas – de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson – era por lo tanto fundado y lo que nadie podía esperar es que, afortunadamente, las consecuencias no hayan sido tan graves como todos los datos hacían presagiar.

Es por esto que, el valor analítico de lo ocurrido es alto si se encauza y sirve para dotar de mayor consistencia al trabajo de planificación y previsión que debe hacerse a nivel mundial.

Si analizamos lo ocurrido, podemos señalar las causas fundamentales que explican que Patricia no haya causado tantos daños como los que imaginábamos para un huracán de esa categoría. Estas tienen que ver con el sistema de alerta y evacuación pero, sobre todo, con factores fortuitos, geográficos y con elementos naturales.

El sistema , básico y tradicional, ha funcionado de manera razonable. Pero cabe pensar que ha sido así porque lo que inicialmente era un huracán de categoría 5 se transformó en tormenta tropical.

El huracán aterrizó en una zona despoblada y no en los centros estratégicos industriales y productivos del puerto de manzanillo o en la zona turística de Puerto Vallarta.

Por otra parte, el huracán se transformó en tormenta tropical  en menos de diez horas y esto ha sido considerado algo histórico por el CNH (Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos). En este hecho se considera determinante la contribución de la barrera natural de la Sierra Madre Occidental – tal y como se señala en la edición de El País del 25 de Octubre citando al meteorólogo e investigador de la Universidad de Guadalajara, Ángel Meulenert – y el Círculo Volcánico Transmexicano.

En definitiva, podemos afirmar que en pleno siglo XXI, cuando contamos con un alto grado de desarrollo tecnológico y con fuertes elementos de innovación, seguimos dependiendo de la contribución de factores fortuitos y naturales cuando llegan riesgos naturales.

HURACÁN PATRICIA

¿Qué podemos hacer?

En el caso de Patricia ha habido cinco efectos fundamentales sobre los que se puede actuar con planificación y previsión:

  1. Inundaciones: Hay que preparar una red de aguas que sirva de soporte a la principal, que evacúe este tipo de aguas y que tenga una capacidad proporcional a la magnitud de los riesgos en cada zona.
  1. Corte de las redes de abastecimiento de suministro de agua, electricidad y comunicaciones: Hay que contar con unos sistemas de backup – como generadores de electricidad y depósitos de agua- que en caso de fuerza mayor natural garanticen los suministros.
  1. Deslizamiento de laderas: Hay que preparar un plan a partir de un análisis de la red de carreteras que determine los puntos de riesgo para actuar sobre ellos y tratarlos a través de diferentes soluciones de ingeniería de contención. La relevancia de actuar en esta línea es alta para que no se corten las carreteras y evitar así que poblaciones enteras se queden aisladas aisladas en mitad de un situación crítica.
  1. Destrucción y daños en edificios: Hay que introducir criterios anti-huracanes y anti-seísmos de manera generalizada y proporcional al riesgo de la zona en el diseño y construcción.
  1. Desbordamiento de ríos y línea de costa: Hay que diseñar barreras arquitectónicas que sirvan como contención, protección y defensa ante efectos climatológicos adversos y que, al tiempo, generen valor añadido que contribuya al desarrollo social y económico de zonas consideradas con alto riesgo de sufrir catástrofes naturales. Del mismo modo, en el caso de los ríos, hay que hacer un tratamiento efectivo contra el riesgo de desbordamiento en casos de lluvias torrenciales derivadas de tifones y huracanes.

Todos sabemos que existen causas de fuerza mayor que siempre escaparán de nuestra voluntad, pero no es menos cierto que contamos con elementos para que nuestra propia acción, planificada y estructurada, no deje sola a la naturaleza a la hora de velar por las poblaciones que se enfrentan a catástrofes naturales.

Si no queremos fiarnos únicamente de la suerte debemos planificar bajo una enfoque de resiliencia y debemos hacerlo de manera global y en todas sus dimensiones- infraestructuras, edificaciones resilientes, sistemas de comunicaciones, redes de abastecimiento, distribución y suministro.

Planificar y actuar con previsión puede parecer más caro de entrada pero es más barato si lo comparamos con los costes de daños materiales y de reconstrucción. Y desde luego, cualquier coste será más razonable que el de afrontar pérdidas humanas, que siempre son inasumibles.

 

URBAN PLANNING Y RESILIENCIA por Christian Manrique Valdor

Se estima que en 2050 la población mundial alcanzará los 9,6 billones y que el 66% de ese crecimiento poblacional tendrá lugar en las ciudades del mundo desarrollado, que acogerán a seis mil millones de personas.

La población tendrá que convivir con la evolución de las infraestructuras urbanas y de la tecnología y tanto las ciudades como la población deberán estar preparadas para afrontar riesgos sociales, económicos y medioambientales.

A modo de dato significativo cabe destacar que, según señalan fuentes del EM-DAT, los fenómenos adversos producidos entre el año 2000 y el 2014 han causado daños por valor de 1,88 trillones de dólares.

En este contexto, las medidas para reducir riesgos, predecibles y específicos, juegan un papel de gran relevancia en la planificación urbana.

DAÑOS ECONÓMICOS TOTALES POR FENÓMENOS ADVERSOS

El camino de la resiliencia

SOSTENIBILIDAD+RESILIENCIA=NUEVA PLANIFICACION URBANA

RESILIENCIA= RENTABILIDAD, EFICIENCIA Y CONFIABILIDAD

Resiliencia es un término que nace en la década de los 70 en el ámbito de la ecología. Traducido a nuestro caso, resiliencia es la capacidad de las ciudades para responder, para resistir, para seguir funcionando y para recuperarse ante circunstancias de stress y colapso.

El objetivo de una planificación basada en la resiliencia es que las ciudades salgan fortalecidas de las alteraciones derivadas del cambio climático y de otras amenazas de carácter global.

Una estrategia de planeación y resiliencia incluye nuevas iniciativas orientadas a la mejora de los edificios públicos y privados para que sean más eficientes energéticamente y más resistentes al cambio climático, la adaptación de las infraestructuras de transporte, de telecomunicaciones, de agua y de energía para que soporten sacudidas severas y asume también el fortalecimiento de las defensas costeras contra las inundaciones y la subida del nivel del mar.

Nuevos desafíos

Hoy más que nunca, las administraciones públicas deben invertir de manera eficiente en infraestructuras sostenibles y resilientes.

Las ciudades son sistemas complejos que están constantemente adaptándose a circunstancias cambiantes.

Ya no es suficiente con contemplar las dimensiones de la excelencia sostenible (económica, social, medioambiental además de la técnica). Los nuevos desarrollos urbanos deben contemplar la adaptación a los cambios climáticos y a la reducción de los desastres naturales, siempre con el objetivo enfocado a prevenir o mitigar la pérdida de activos por determinados acontecimientos.

Por lo tanto, no se trata sólo de hacer infraestructuras más sostenibles o más sólidas. La clave reside en cómo se gestiona la interacción de esos sistemas de infraestructuras con el resto de la ciudad y con sus habitantes para hacerla más resiliente.

Se trata, en definitiva, de un cambio de mentalidad. Por ello estamos hablando de considerar la planificación urbana en varias dimensiones: económica (considerando los altos costes por no tener infraestructuras resilientes), social (salud, bienestar, cultura, ocio), de infraestructuras y medioambiental (energía, agua y comunicaciones).

Fomentar la resiliencia en esas dimensiones minimiza riesgos y reduce los costes a largo plazo porque es menos costoso construir estructuras resilientes y más rentables, eficientes y confiables que adaptar la existentes.

New York: Una iniciativa ejemplar para construir una ciudad resiliente.

NUEVA YORK NEW YORK, EJEMPLO DE CIUDAD RESILIENTE

En octubre de 2012, el huracán Sandy azotó el Caribe y la Costa Este de Estados Unidos, ensañándose con virulencia con el Lower Manhattan y dejando en la zona entre el Río Hudson y el East River medio centenar de muertos, 300.000 viviendas dañadas y sin servicios durante varios días y unas pérdidas valoradas en 19 billones de dólares. Los hospitales afectados tuvieron que evacuar a sus pacientes y la bolsa de New York  cerró durante dos días, causando un shock financiero mundial.

A raíz de estos acontecimientos, la ciudad de Nueva York puso en marcha una serie de iniciativas para mejorar la resiliencia de la ciudad.  Una de ellas, conocida como el Big U , tuvo como objetivo implementar un plan conceptual para desarrollar 16 kilómetros de un cinturón verde con espacios públicos, ciclovías y centros culturales como barrera ante inundaciones y huracanes.

La iniciativa no se queda ahí y en la actualidad el proceso continúa para establecer proyectos concretos en la zona afectada con el objetivo de fortalecer las protecciones costeras, los edificios públicos y  las viviendas.

Recientemente la ciudad a dado un paso más allá en su visión de futuro cuando el actual alcalde, Bill de Blasio, basado en estos planes actuales y con la idea de desarrollarlos y fortalecerlos, anunció un plan integral de sostenibilidad  y resiliencia denominado OneNewYorkacorde con la fórmula que hemos visto anteriormente y ampliando su estrategia planificadora a la participación ciudadana, buscando la ciudad más sostenible, resiliente, ecuánime y que tienda a la eliminación de los vertederos.