LA CUARTA REVOLUCION INDUSTRIAL Christian Manrique

En esta era del conocimiento, el avance de la tecnología y el desarrollo digital es imparable. Su avance se va a caracterizar por continuo crecimiento y un ritmo de cambios muy rápidos, con el objetivo de prosperar y mejorar los niveles de vida a través de servicios y productos de alto valor añadido.

La nueva revolución industrial va a producir grandes impactos y cambios en el plano social, económico e industrial, tanto para las empresas como para las administraciones y ciudadanos. Será inevitable replantearse cómo se hacen las cosas y buscar nuevos modelos de negocio y nuevas claves para el sistema productivo.

Será una época definida por la continua transformación

la cuarta revolución

Oportunidades y desafíos

Los ciudadanos se convertirán en protagonistas absolutos. Será la gente la que determinará aún más las tendencias de producción y consumo con su poder digital. Su relación laboral con las empresas también cambiará, incluso dará un vuelco, al pasar a ser el talento el que elija la empresa en la que quiere estar. En la expansión y consolidación de esta tendencia, el sistema educativo será aún más determinante.

Las empresas, por su parte, han de buscar nuevos modelos de negocio que se adapten a la nueva era donde, además de cuidar el talento, tendrán que hacer un fuerte hincapié en la personalización  de los productos, los servicios y la tecnología. Si quieren entrar en los nuevos mercados tendrán que estar en una innovación constante para prosperar y dar respuesta al nuevo paradigma, además de invertir en I+D de manera constante, sólida y sostenida.

Finalmente, las administraciones deben impulsar la innovación mediante un buen sistema educativo para la generación y creación de talento, incentivar la investigación y propiciar un marco normativo atractivo y fácil para obtención de financiación.

Formación continua

En esta era de una nueva revolución industrial cabe plantearse una pregunta, ¿aumentará el desempleo mundial?

La tecnología (los dispositivos móviles, el Big Data, la nube, IoT, las Impresoras 3D y 4D, los drones y la robótica) y el desarrollo digital (redes sociales e internet que definen una nueva forma de relacionarse entre las personas) va provocar varios impactos que dan origen a la nueva revolución industrial. Veamos algunos ejemplos:

El impacto sobre el sistema educativo: implicará el desarrollo de una nueva metodología para el aprendizaje, que fomente la creatividad. Los roles de las escuelas y los profesores cambiarán, pero no desaparecerán (ver el post Innovación Tecnológica en Formación y Educación).

El impacto sobre el sistema empresarial: el uso de la robótica y la impresoras 3D y 4D  irá desplazando progresivamente a la mano de obra especializada basada en los métodos tradicionales de producción y fabricación, de tal modo que las profesiones futuras en estas áreas tendrán una componente clara en IT (Tecnología de la Información) y en el desarrollo de software y de sistemas ciber físicos (CPS).

the robot armies

El impacto sobre el sistema de salud: se implantarán computadoras capaces de procesar mayor información y con mayor rapidez a lo hora de diagnosticar. Ello no quiere decir que dejen de existir lo médicos, si no que contarán necesariamente con herramientas fundamentales para la toma de decisiones.

El impacto sobre los medios de comunicación: ¿serán las máquinas capaces de redactar noticias? La respuesta es sí, aunque realizar un artículo de opinión o un reportaje analítico seguirá siendo otra cosa. Es decir, la labor profesional se adaptará a las realidades de los avances tecnológicos.

El impacto sobre los transportes: los coches, los trenes y los aviones serán capaces de circular sin conductores o pilotos. Los puestos de trabajo tendrán que reinventarse hacia el área de servicios, IT y CPS.

Si analizamos la evolución de las sucesivas revoluciones industriales vemos cómo, a lo largo de la historia, el impacto de dichas revoluciones ha ido desplazando la fuerza de la mano de obra, adaptando sus labores, como es el caso del paso del campo a la industria. Pero esta cuarta revolución conlleva una transformación que va más allá, basada en que los nuevos puestos de trabajo requerirán otras habilidades bajo el ámbito creativo y tecnológico, obtenidas mediante una nuevo proceso de formación y educación que lo alimente y que inculque una mentalidad abierta.

Pasaremos a un escenario donde el trabajo será menos intensivo y más relacionado con la economía del conocimiento. Y para ello tenemos que tener capacidad de adaptación a los cambios y estar en formación continua.

Todo indica que un escenario híbrido entre la tecnología y el factor humano adaptado a la nueva realidad sería el equilibrio más estable y realista en muchas de las áreas mencionadas, siempre con el denominador común de la formación continua.

DESARROLLO GLOBAL E INFRAESTRUCTURAS PARA UN MUNDO EN TRANSICIÓN

Nos encontramos inmersos en un mundo en transición en el que las transformaciones que se están operando son radicales.  Ante un escenario de cambios profundos y ritmos muy rápidos y sabiendo que las personas son el activo más importante para el desarrollo global, es fundamental que entendamos la importancia de estar preparados para evolucionar al ritmo de los acontecimientos. Nuestra capacidad para reinventarnos nos dará la medida sobre la que hacer frente a esos cambios con garantía.

Pero, por otra parte, no sólo es la gente la que tiene que reinventarse. Las infraestructuras, como mecanismo que contribuye a dar respuesta a las nuevas necesidades sociales, económicas y ambientales que se están produciendo, han de iniciar también un camino de reinvención desde el mismo momento de su estudio y planificación. Es esencial que reforcemos el componente estratégico a la hora de definir nuestros modelos urbanos, partiendo de un análisis integral y dotando a los planes de visión a largo plazo.

Megatendencias

A corto y medio plazo vamos a tener que enfrentar una serie de factores entre los que podemos destacar los siguientes:

  1. En el año 2050 la población mundial alcanzará los 9,6 billones.
  2. El 66% de ese crecimiento poblacional tendrá lugar en la ciudades del mundo desarrollado, que aglutinará una población de 6 billones.
  3. La India reemplazará a China como el país más poblado.
  4. Más del 30% de la población mundial en las zonas desarrolladas tendrá 60 años o más.
  5. En el año 2050 el 50% de la población mundial pertenecerá a la clase media y actuarán en un contexto más cercano a la economía colaborativa que a la competitiva, que deberá enfrentar a los efectos económicos, sociales y medioambientales del cambio climático.
  6. El parque automovilístico crecerá a un ritmo de un 3% anual hasta 2030.
  7. En 2050 el volumen de recursos consumidos alcanzará los 140 billones de toneladas, el triple que en la actualidad.
  8. La nueva revolución industrial que ha traído el Internet, el Internet de las Cosas (IoT) y las Redes Sociales, junto con los últimos avances en la robótica, los drones, los coches sin conductor, la nanotecnología, las ICT, las impresoras 3D y el M2M (machine to machine), van hacer que se produzca un reequilibrio de gran profundidad, determinando un nuevo orden global.
  9. En 2020 habrá 30.000 millones de dispositivos conectados, en un entorno digital en el que los objetos inteligentes aumentarán exponencialmente su capacidad de interacción con el ser humano.

Re-imaginando el mundo

“Si no te gusta el cambio te va a gustar menos aún la irrelevancia” (Tom Peters)

Reinventarse ha dejado de ser una opción. La necesidad de formarnos continuamente para ser competitivos ha de dejar de ser un mero discurso de buenas intenciones.

Debemos tener algo claro: las profesiones y los oficios de las futuras generaciones aún no tienen nombre. Aún no existen. Y la clave reside en que, como sociedad, mantengamos la capacidad de adaptarnos, de aprender y desaprender con gran celeridad.

Es preciso crear un nuevo modelo capaz de absorber los cambios, que establezca las bases sobre las que se elevarán los pilares del futuro, que facilite y potencie la capacidad de adquirir nuevos conocimientos y herramientas para la toma de decisiones y que tienda a estimular la búsqueda de la eficiencia y el objetivo de la excelencia.

Se trata de evolucionar hacia un modelo integrador que, basado en una visión holística donde se establezca un ecosistema interactivo entre la población, las infraestructuras y las nuevas tecnologías, responda a las nuevas necesidades sociales, económicas y medioambientales.

Este modelo debe integrar en su ADN el concepto de sostenibilidad integral de modo que impacte en el campo educativo (formación, educación), energético (nuevas tecnologías: waste), tecnológico (big data, IoT), económico, medioambiental, de infraestructuras y de desarrollo urbano.